Sonríe aunque te duela el corazón. Sonríe aunque se te esté rompiendo. Cuando hay nubes en el cielo, lograrás pasar, si sonríes, a través de tu miedo y tu pena. Sonríe y quizás mañana verás cómo el sol brilla para ti. Ilumina tu cara con alegría, esconde cualquier rastro de tristeza. Aunque alguna vez tengas una lágrima a punto de salir, ese es el momento en el que debes seguir intentándolo. Sonríe, ¿para qué sirve llorar? Descubrirás que la vida sigue mereciendo la pena sólo con que sonrías.
